DEVOCIONALES

Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate

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“Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él

respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca

en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón

llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista”. Hechos 9:10-12.

Ananías estaba equipado. Usted tiene que salir a la calle equipado con el llamado. Si usted no sabe

cuál es su llamado o porque lo hace, no será eficaz. No es lo mismo hacer algo por nuestra cuenta

que hacer algo por un llamado.

Primer equipamiento: Ananías no acepto el llamado de forma inmediata, sino que

argumento con Dios. Pero la directiva de Dios fue “ve”. Más que darle una orden, Dios estaba

colocando sobre Ananías la autoridad de un llamado.

Cuando alguien le dice a usted: “ve, quiero que hagas esto” le está dando

un equipamiento de autoridad.

Algunos no alcanzan a darse cuenta que Dios los llamo, no solo al ministerio, a salvar la gente, sino

también a “cuidar a los nuevos”. Muchas veces el Señor le reclama a la gente, que no entiende lo

que significa ese llamado. Así sucedió con los discípulos cuando estaban en la barca y debían cruzar

al otro lado. Jesús los reprende porque habían dudado de la palabra que el Señor ya les había dado,

y que esa palabra garantizaba que ellos harían todo bien. Cuando Jesús les dijo “pasemos al otro

lado” se podía secar el mar, se podía partir en dos la tierra, o podía pasar cualquier cosa, pero ellos

igual iban a pasar del otro lado porque Jesús ya lo había dicho.

Cuando usted sale por su propia cuenta,

desperdicia el poder que hay en el manto del llamado.

Para muchos es fácil sentir el llamado de Dios en sus vidas, pero al momento de salir a hacer el

llamado o consolidar lo hacen con gran indiferencia. Se olvidan del llamado de Dios sobre sus vidas.

Hay un manto que el diablo no puede tocar, que es el llamado de Dios sobre tu vida. Usted está

sirviendo a Dios porque él lo eligió para servirle. Hay una vestidura que esta sobre usted, es el

manto del llamado, significa que Dios mismo va con usted abrazándolo cuando lo está sirviendo.

Segundo equipamiento: Usted debe salir a predicar con poder sobrenatural. Imprégnese de

la gloria de Dios y salga con la expectativa de ver algo sobrenatural. Entre a consolidar a una casa,

hable con la persona, pregúntele como está y por qué cosas necesita que ore.

Salga equipado con lo sobrenatural.

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